Querétaro, Querétaro.- Quince minutos antes de las cuatro de mañana de este domingo estalló el júbilo y la algarabía de unos cuatro mil fieles que estaban congregados en el estadio de futbol Corregidora. Hora inusual para el festejo, pero los fuegos pirotécnicos anunciaron que la fe no tiene horario. En el empastado no había jugadores para vitorear, pero la gente de las gradas se movía, gritaba, levantaba imágenes y banderines, aplaudía y agitaba las manos.
Delante de ellos sólo había dos pantallas gigantes que mostraban lo que sucedía al otro lado del mundo, en específico, la imponente Plaza de San Pedro, en Roma. Cuando el Papa Benedicto XVI exclamó: "Juan Pablo II es Beato", todos los asistentes se levantaron como si su equipo hubiese anotado gol. Alzaron las manos, gritaron, se abrazaron. El momento culmen había llegado.
La desvelada no importaba, ni el viento que jugó en su contra ni las amenazas de lluvia. Si bien no llegaron los 20 mil anunciados, los que aceptaron la convocatoria sui generis de hacer vigilia toda la noche mostraron una fe inquebrantable. De manera natural, sin manipulación alguna surgió el canto para iluminar un cielo oscuro, sin estrellas: "Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo", seguido de la canción adoptada por los mexicanos para recordarlo, "Amigo", del cantautor brasileño Roberto Carlos.
Karol Wojtyla es el Papa más querido y venerado por los mexicanos. De eso no hay duda y el estadio Corregidora fue un monumental testigo de ello.
En el estrado, Jorge Alarcón, uno de los principales organizadores del evento, y el sacerdote Juan Marcos Granados Alvarez, arengaban a la gente a manifestar su alegría, lo que evidentemente no era necesario. "¡Abrácense con el que tengan al lado...esta es la noche de la esperanza"!, exhortaban.
Los católicos queretanos que empezaron a llegar al
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