De Centroamérica llegan verduras, flores y decenas de migrantes diarios con dirección a Estados Unidos. Foto: AFP
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Ciudad Hidalgo, México.- Con el equivalente a un dólar y sin ningún documento oficial se puede cruzar sin problemas la frontera entre México y Guatemala, que Washington observa con creciente preocupación por el tráfico de drogas e indocumentados y el temor a la infiltración terrorista.
En un día cualquiera el contrabando es frenético en el llamado Paso Limón, uno de los cruces clandestinos más occidentales de la frontera, que une a Ciudad Hidalgo (México ) y Tecún Umán (Guatemala) a través del río Suchiate.
Del lado mexicano hombres, mujeres y niños cargan comida, papel higiénico, ropa y otros productos de primera necesidad en unas balsas hechas con dos neumáticos de tractor, que les conducen al otro lado del río a cambio de 10 pesos mexicanos (0,8 dólares).
Explican que todo este material es más barato en México que en Guatemala, donde su venta llegará hasta la capital, a 355 km de distancia.
De Centroamérica llegan verduras, flores y decenas de migrantes diarios con dirección a Estados Unidos.
Desde Paso Limón se alcanza a ver otro cruce ilegal por el que se trafica combustible desde México a su vecino. Pocos kilómetros más allá hay una zona conocida como Las Plataneras, que pocos se atreven a pisar.
"Por ahí pasan drogas, armas, de todo. La semana pasada hubo un pleito allí y en la balacera murieron tres hombres", asegura Nelson Ruiz, uno de los balseros, al hablar con un reportero durante un descanso.
Con el gobierno mexicano concentrado en frenar la violencia del narcotráfico en el norte, a Estados Unidos también le alarman los puntos negros del sur.
A fines de 2010, Wikileaks filtró una serie de cables de diplomáticos destinados en México y Guatemala que sostienen que ninguno de estos dos países trabaja "seriamente"
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