Ubicada en el perfil costanero ecuatoriano, la provincia de Manabí (al sur occidente del país) ofrece una paradisíaca combinación de mar, sol y brisa. Desde Ayampe y Jama, pasando por Manta, Crucita, San Clemente, Bahía, San Vicente, Pedernales, Canoa, hasta llegar a Puerto Cayo, esta provincia se ha convertido en la zona más privilegiada con una extensión de 350 kilómetros de playas.
Como parte de la ruta del Spondilus, Manabí es el sitio perfecto hacia donde se desplazan cientos de turistas nacionales y extranjeros en época vacacional o en feriados largos. Es que el turista se toma su tiempo para recorrer todas sus bellezas naturales.
“Vengo desde Quito (la capital ecuatoriana, ubicada en la zona andina) y estoy fascinado con el paisaje que tiene nuestro país. A eso se suman el buen estado de las vías que, naturalmente, es fundamental cuando debes hacer un recorrido largo”, explicó Marcelo Verger, quien permaneció en Manta entre el domingo y martes.
El lunes visitó playa Murciélago, ubicada en el malecón de la urbe mantence. Esta playa es una de las más concurridas. La ciudad tiene una capacidad hotelera para hospedar a unas 15.000 personas, según cifras de la Cámara de Turismo de la ciudad.
Esta es una de los destinos más visitados debido a las facilidades de acceso por tierra y por aire. “Desde aquí, en recorridos cortos (de hasta una hora) los turistas salen a visitar las playas aledañas como Cojimíes”, dijo Rocío Loor, de la Cámara de Turismo.
Durante el último feriado, un paso caso obligatorio para los turistas que llegaron a la provincia fue San Vicente y Bahía de Caráquez. Estas poblaciones se convirtieron en el centro de atención por la expectativa que generó la habilitación del puente Los Caras construido sobre el estuario del rio
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