Los palaces se disputan una clientela de nuevos millonarios. Foto: Cortesía
Carlos Siula / Corresponsal
Hotel, construido a dos pasos de la Plaza de Trocadero, en la antigua residencia del príncipe Roland Bonaparte, sobrino nieto de Napoleón. Ese proyecto formará parte de la cadena mundial de 66 hoteles que posee el grupo Shangri-La Hotels and Resorts, creado en Hong Kong por la familia Kuok en 1971.
Otra ambiciosa iniciativa es el Península Paris Hotel, que será abierto a comienzos de 2010 por el grupo Qatari Diar en la avenida Kleber, a 100 metros del Arco de Triunfo, donde funcionaba el Centro de Conferencia Internacionales. Las macizas paredes de ese fastuoso palacio, conocido como Hotel Majestic, están cargadas de historia. Durante la Segunda Guerra Mundial albergó al Estado Mayor nazi y en 1969 fue sede de las negociaciones de paz entre Estados Unidos y Vietnam del Norte.
Una de las principales novedades será la inminente inauguración del Royal Monceau. Ese magnífico palacete ubicado en la avenida Hoche, a pocos metros del Arco de Triunfo, fue totalmente renovado y decorado con un look ultra-contemporáneo concebido por el célebre designer francés Philippe Starck. La gran novedad de ese hotel será una sala de cine equipada con tecnología ultramoderna.
A fines de 2010, por último, el grupo Mandarin Oriental International Limited, de Hong Kong, abrirá el Mandarin Oriental. El hotel, dirigido en particular a una opulenta clientela asiática, estará ubicado en la distinguida rue Saint-Honoré --la calle de las boutiques de lujo--, casi enfrente del Palacio del Elíseo (sede de la Presidencia francesa).
Esa proliferación de hoteles significa, para algunos, que la crisis ha terminado. Otros piensan, en cambio, que es un simple espejismo.
Como París es la capital mundial de la buena cocina, para aumentar su capacidad de atracción los palaces también competirán en el terreno de la gastronomía. Gracias a su chef Eric Frechon --tres estrellas en
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