"Eataly" es la réplica norteamericana de un centro comercial inaugurado en Turín en 2007. Foto: AFP
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en Nueva York", explica.
Los precios son los mismos que en todas partes, y van desde una decena de dólares por ciertos Pinot grigio a más de 800 dólares por un Barolo "reserva".
La mayoría de los productos provienen de Italia, como las mozzarella de búfala, que llega por avión, los tomates enlatados, los salames y hasta el agua mineral. La mozzarella de leche vacuna es elaborada por jóvenes recientemente formados en Italia.
En la panadería, el pan "es el mismo que comían los romanos, con levadura orgánica, no usamos lavadura industrial", explica Alessandro Alessandri, maestro panadero. "Incluso en Italia, sólo en Nápoles se come pan de levadura natural, ya nadie lo elabora así".
Admite que será necesario formar la clientela norteamericana a gustos olvidados, o incluso nunca conocidos.
Pero los dirigentes de Eataly, asociados al movimiento internacional "slow food", están convencidos de tener éxito también en Nueva York.
El centro comercial se va a dedicar a difundir una filosofía de "comer sano" a través de una pequeña librería Rizzioli en la planta baja, donde dictará cursos la cocinera Lidia Bastianich.
La experta va a enseñar a los consumidores a "respetar las estaciones, a aprender por ejemplo que no hay que pescar durante los períodos de reproducción y por lo tanto a dejar de exigirlos en los restaurantes en esas épocas", explica Nando Fiorentino, oriundo de una dinastía de pescadores genoveses.