El ritmo de partida dependerá de la situación en el terreno. Foto: AP
AFP
cohesión. Muchos observadores llaman a la prudencia, recordando el error del gobierno afgano pro soviético de finales de los años 1980, que creó milicias tribales que acabaron volviéndose contra él, abriendo las puertas de una guerra civil.
De paso por Kabul a mitad de agosto, el senador demócrata John Kerry lamentó que las fuerzas internacionales hayan esperado a diciembre de 2009 para tener una estrategia en Afganistán.
Después de nueve años de guerra, y miles de millones de dólares de gastos civiles y militares, el balance occidental está lejos de ser glorioso: desde hace más de tres años, la insurrección de los talibanes se ha intensificado y extendido a la práctica totalidad del país, y los rebeldes cada vez matan a más soldados extranjeros.
"Nadie puede poner en duda que los talibanes están extendiendo su presencia", admitió el propio general Petraeus en Kabul.
El balance tampoco es muy brillante a nivel civil. El débil gobierno del presidente Hamid Karzai, elevado al poder en 2001 por Estados Unidos y reelecto el año pasado en unas elecciones manchadas por el fraude, no deja de ser acusado de corrupto.