En el sitio existe un albergue para migrantes donde muchos se pueden alimentar, cobijar o simplemente estar seguros. Foto: AFP
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de asaltantes y pandilleros a quitarle el poco dinero que lleva la gente", aseguró a la AFP un trabajador de la estación, Camilo Jaramillo.
La seguridad en Tierra Blanca está mayormente a cargo de la policía municipal, pues la presencia de la Policía Federal y del Ejército es escasa.
"El coraje es grande cuando uno observa que los secuestradores se llevan a la gente, pero no se puede hacer nada, si uno interviene pues hasta lo pueden matar", sostuvo Jaramillo.
Sentados a la orilla de la línea férrea, que evidencia el paso de los migrantes por los restos de comida esparcidos, un grupo de centroamericanos con mochilas en la espalda se mantiene atento. Están a la espera de que en cualquier momento aparezca el tren que los podría llevar hasta la capital mexicana.
"Sí, es peligroso venir a coger el tren, pero de todos modos el peligro lo tenemos en todo el camino, entonces no tenemos para donde hacernos, todos queremos llegar a Estados Unidos al costo que sea", dijo a la AFP el hondureño Jairo Serrano.
Serrano, de 35 años, explicó que su deseo es llegar a California, donde viven sus dos hermanos, quienes le mandaron a Honduras unos dos mil dólares para que viajara como migrante indocumentado.
Una colaboradora del albergue para migrantes en Tierra Blanca, Eugenia Martínez, explicó a la AFP que a diario entre 200 y 300 centroamericanos llegan a la zona y que son frecuentes los casos de personas que caen del tren o son atropellados por el mismo y resultan con graves mutilaciones.
Los heridos son atendidos en un pequeño hospital de la localidad y cuando se recuperan algunos son deportados, pero otros prefieren quedarse en México con el sueño truncado de llegar a Estados Unidos.
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