No hay fecha cívica más importante para los mexicanos que el 15 de septiembre, noche en que en todos los rincones del país se festeja el tradicional "Grito", reviviendo así la efeméride del pueblo de Dolores, donde el cura Miguel Hidalgo y Costilla marcó el inicio de la gesta que nos daría un país nuevo y una identidad como nación.
De ahí la importancia de Guanajuato, un estado donde el recuerdo de la Independencia de México está presente en sus calles, sus plazas y hasta en sus mercados.
En Dolores Hidalgo aún se conserva la iglesia donde el Padre de la Patria arengó a la multitud y, aunque la campana original que aquella noche tañó hoy se encuentra en Palacio Nacional, en la Ciudad de México, la casa y las anécdotas del prócer permanecen dispuestas para todo visitante.
Y, precisamente, Hidalgo es el nombre del principal mercado de la ciudad de Guanajuato, capital de la entidad, que ya cumplió 90 años de antigüedad.
Es un edificio magnífico que a la distancia parece una estación de trenes, con su elevada torre de evocaciones francesas.
Y en el centro de la ciudad, frente al extraordinario Teatro Juárez, basta levantar la vista para descubrir la estatua de El Pípila, aquel valiente minero que con una loza sobre su espalda logró incendiar la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, lo que dio origen a la toma de la plaza.
La Alhóndiga fue terminada de construir en 1799 y, no sin razón, le llamaron el "Palacio del Maíz".
Sus pisos de mármol, las columnas y ornatos toscanos, las bóvedas de piedra, el pórtico de dos altos en el patio y los profusos adornos tienen reminiscencias de sede aristocrática, en vez de bodega.