En 1986 la CBI impuso una moratoria por tiempo ilimitado a la caza comercial de ballenas. Sin embargo, la Comisión autoriza cuotas de caza con "fines científicos" practicada sobre todo en Japón.
Noruega e Islandia, en tanto, se niegan a cumplir con la moratoria de la CBI y siguen cazando con fines comerciales. Desde la adopción de la moratoria, han sido cazadas unas 40.000 ballenas en el mundo, principalmente por Japón, Noruega e Islandia.
La Comisión, fundada en 1946, está paralizada por las disputas entre los países cazadores, que juzgan exageradas las amenazas que pesan sobre estos animales, y los protectores, que exigen mantener la prohibición de la pesca comercial.
La propuesta que será votada en la conferencia de Marruecos fija un plan a 10 años en el cual Japón debería reducir --aunque sin terminar-- la caza de ballenas en aguas de la Antártida, una práctica muy criticada por Australia y los países latinoamericanos.
La Comisión, que condujo meses de negociaciones entre las grandes potencias, afirma que el plan representa un "delicado balance de concesiones" y que "no se puede decir que nadie salga ganando o perdiendo".
El compromiso también permitiría la caza de ballenas en esos 10 años por parte de Noruega e Islandia, además de Japón, pero impediría a los otros países sumarse a esta actividad.
Elsa Cabrera, del Centro de Conservación Cetácea de Chile, dijo que existe "una gran preocupación" por esta propuesta, "ya que levanta de facto la moratoria sobre la caza comercial, destruyendo el mayor logro en la historia del derecho ambiental internacional".
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