arreos amarillos y un casco. "Es como estar en la cima de una montaña ... Lo único que nos falta es el sol y la nieve".
A veces puede tomar hasta una hora para remplazar una sola bombilla. Por suerte, los 20,000 miniflashes que hacer brillar la torre cada hora a lo largo de la noche tienen 10 años de vida.
Pieza central de la Feria Mundial de 1889, la torre representó entonces una revolución arquitectónica. No solamente era el edificio más alto del mundo - un título que mantuvo hasta la inauguración en 1929 del Edificio Chrysler en Nueva York - sino que marcó un contraste con los tradicionales edificios parisienses de piedra y poca altura.
Su construcción en el corazón de la capital francesa, en el elegante césped del Campo de Marte, desató un torbellino de controversia. Celebrados artistas, escritores y otros prominentes habitantes de la ciudad fustigaron la torre, pidiendo en una carta abierta en 1887 el cese de la construcción de esa estructura "inútil y monstruosa".
Originalmente, la torre iba a ser destruida luego de 20 años, pero poco a poco ganó el favor del público - y se hizo útil como torre de comunicaciones - escapando así de la demolición.